Filtración expone el detrás de escena libertario: más trolls que propuestas

Un audio filtrado dejó al descubierto lo que en voz baja muchos ya sospechaban: el armado de La Libertad Avanza en Tucumán parece apostar más a la agitación digital que a la construcción política real. Lejos de una estrategia basada en propuestas o acuerdos, el espacio que impulsa Lisandro Catalán muestra señales de improvisación, dependencia de redes sociales y una preocupante inclinación por la confrontación permanente.

Según el material difundido, uno de los principales operadores de Catalán, Gonzalo Heredia, detalla sin rodeos un esquema de “granja de cuentas” destinado a amplificar mensajes, instalar agenda y atacar adversarios. La lógica es clara: volumen antes que contenido, ruido antes que debate. Un manual de campaña más cercano al marketing de choque que a la política tradicional.

Una oposición sin rumbo… y con atajos digitales

El contexto tampoco ayuda. La oposición tucumana atraviesa una fragmentación evidente, sin liderazgos consolidados ni estrategia común. En ese escenario, el sector libertario no parece interesado en ordenar ese caos sino en explotarlo a través de redes, priorizando denuncias virales y discusiones superficiales por encima de cualquier programa serio.

Catalán, actual director de YPF, encabeza un espacio cuestionado no solo por su falta de experiencia territorial, sino también por la opacidad en aspectos básicos como la publicación de su salario en el cargo nacional. A eso se suman tensiones internas y rechazos hacia posibles aliados, como el radical Mariano Campero, lo que refuerza la idea de un armado más cerrado que estratégico.

Influencers, polémicas y poco contenido

La campaña libertaria en Tucumán ya venía mostrando señales de esta lógica: videos virales sobre problemas urbanos, presencia constante en redes y un discurso más enfocado en señalar errores ajenos que en ofrecer soluciones propias. Mucho impacto visual, poco contenido de fondo.

El esquema, además, ya generó controversias. Desde denuncias mediáticas que terminaron en causas judiciales concretas, hasta declaraciones desafortunadas —como las que involucraron a un funcionario vinculado a Radio Nacional contra Mercedes Sosa— que volvieron a poner al espacio en el centro de la polémica, pero no precisamente por ideas.

Señales políticas que no cierran

Mientras tanto, los gestos políticos tampoco acompañan. La reciente recepción del gobernador Osvaldo Jaldo al presidente Javier Milei dejó expuesta cierta desconexión entre la conducción nacional y el armado local libertario, debilitando la narrativa de representación directa que intentan sostener.

En paralelo, figuras como Patricia Bullrich evitan dar definiciones contundentes sobre Catalán, manteniéndolo en una ambigua “pole position” que suena más a cautela que a respaldo firme.

Mucho algoritmo, poca política

Con un oficialismo que apuesta a mostrar estabilidad, la oposición —y en particular el espacio libertario— parece atrapada en una lógica de corto plazo: dominar la conversación digital sin construir una base política sólida.

La pregunta que queda flotando es incómoda pero inevitable: ¿alcanza con trolls, viralización y enojo para gobernar una provincia? Por ahora, en Tucumán, la estrategia libertaria parece más enfocada en ganar la pelea en Twitter que en ofrecer una alternativa real de poder.

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