El gobierno libertario volvió a chocar contra la realidad. Lo que debía ser un cierre de campaña multitudinario en Moreno terminó convertido en una postal incómoda: filas de sillas vacías, un escenario sobredimensionado y una convocatoria que no alcanzó ni de cerca a lo que se había anunciado.
Desde La Libertad Avanza habían prometido un acto con 10 mil personas para coronar la campaña rumbo a las legislativas. Sin embargo, según la cobertura de medios nacionales e internacionales, apenas unas 1.500 personas asistieron al encuentro. El contraste entre la expectativa y el resultado fue tan evidente que hasta las imágenes aéreas se volvieron virales en redes sociales: grandes claros en el campo y militantes intentando disimular la falta de público.
El diario mexicano La Jornada fue tajante: “Se esperaban 10 mil, llegaron 1.500”. En el propio distrito, dirigentes opositores hablaron de un “fracaso político” y remarcaron la distancia entre el discurso oficial y la verdadera capacidad de movilización del espacio libertario.
Lejos de reconocer la baja convocatoria, desde el oficialismo intentaron instalar que el acto fue “un éxito” y que la militancia se hizo presente. Sin embargo, las imágenes y los números contaron otra historia.
El cierre de campaña que Milei soñaba como un “baño de masas” terminó siendo la foto más incómoda de su gestión: un gobierno que se autopercibe multitudinario pero que, en la calle, apenas logra llenar un club de barrio.

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