En una sesión cargada de tensión política, la Cámara de Diputados votó a favor de quitarle al presidente Javier Milei todas las facultades delegadas, marcando un contundente límite al poder discrecional que el mandatario venía ejerciendo desde su asunción.
Impulsada por sectores opositores, la medida busca poner freno a una gestión que ha avanzado sin diálogo, con decretos que esquivan el Congreso y políticas de ajuste que golpean a los sectores más vulnerables.
La votación representa un claro mensaje de rechazo al estilo de conducción personalista y al intento de concentrar el poder en el Ejecutivo.Ahora la decisión queda en manos del Senado.
Si se confirma, el Presidente perdería una herramienta clave que utilizó para impulsar reformas regresivas sin discusión parlamentaria ni consenso democrático.
Este gesto legislativo no solo recorta los “superpoderes” de Milei, sino que evidencia un creciente malestar institucional frente a un gobierno que, en nombre del “liberalismo”, ha vulnerado derechos, debilitado al Estado y pretendido gobernar por decreto, ignorando al Congreso y a la ciudadanía.

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