Una fuerte interna sacude al corazón del gobierno libertario. Karina Milei, hermana del presidente y figura clave en el esquema de poder presidencial, decidió intervenir directamente en el aparato digital que responde a Santiago Caputo, el principal estratega político de Javier Milei. En lo que ya se interpreta como una señal de ruptura, Karina ordenó desplazar al equipo de redes –conocido informalmente como “los trolls”– fuera de la Casa Rosada y reubicarlo en el edificio del ex Centro Cultural Kirchner, hoy rebautizado por los libertarios como «Palacio Libertad».
Esta decisión marca un punto de inflexión en la convivencia entre dos de los núcleos más influyentes del gobierno: el círculo de Caputo, que diseñó la campaña presidencial y que controlaba gran parte del aparato de comunicación digital, y el sector liderado por Karina Milei, cada vez más empoderado y decidido a consolidar una conducción más cerrada y personalista.
Según confirmaron fuentes oficiales, Karina busca recortar de manera drástica la influencia de Caputo, a quien considera responsable de haber acumulado demasiado poder, incluso por encima de ministros. El equipo digital operaba hasta ahora con oficinas privilegiadas dentro de la Rosada, con acceso directo al despacho presidencial y autonomía en la estrategia de redes sociales, generando incluso aspiraciones políticas propias entre algunos de sus integrantes. Ese escenario se terminó: Karina quiere disciplinar al grupo y limitar su margen de maniobra.
Los primeros pasos ya están en marcha. La hermana del presidente ordenó iniciar el traslado del equipo al quinto piso del Palacio Libertad, donde se concentrará ahora el “núcleo duro digital” bajo condiciones más controladas. La medida no es sólo logística: implica un reordenamiento del poder dentro del oficialismo. Desde el entorno de Karina se advierte que aquellos que no se adapten al nuevo esquema podrían quedar afuera del gobierno, incluso si fueron clave en el ascenso libertario.
Otro dato que inquieta a Karina son los movimientos que se registran en el edificio de Reconquista 40, a metros de la Casa Rosada, donde operan los denominados Move, una usina digital cercana a Caputo. Allí se sospecha que se siguen manejando operaciones y estrategias en paralelo al mando central, lo cual generó malestar e impulsó la decisión de reconfigurar la estructura comunicacional.
Las tensiones se profundizan. Según fuentes cercanas al gobierno, una vez pasadas las elecciones legislativas, Karina avanzará con mayor firmeza sobre todas las áreas que hasta ahora respondían a Caputo. En algunos casos, habrá reemplazos directos; en otros, se exigirá un alineamiento total con su figura. La lógica es clara: todo el gobierno debe encolumnarse detrás de su conducción, con respaldo de figuras como Martín Menem, en un intento de consolidar una nueva centralidad dentro del oficialismo.
La ofensiva ya tuvo su primer golpe concreto: Eduardo González, un hombre del riñón de Caputo, fue desplazado del control de los medios públicos, decisión que se atribuye directamente a Karina Milei.
Este movimiento interno refleja algo más profundo que una simple reestructuración de oficinas: expone un conflicto de poder que crece puertas adentro del gobierno, y que podría derivar en una ruptura definitiva entre las dos almas del proyecto libertario.

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