27 de julio de 2025
Por primera vez en sus 60 años de historia, Coviara, la empresa estatal constructora de viviendas para las Fuerzas Armadas, inició un paro total por 48 horas. La medida fue impulsada por sus 38 trabajadores, con el respaldo de ATE, en protesta contra el abandono del gobierno nacional y la gestión del ministro de Defensa, Luis Petri.
Los reclamos son contundentes: sueldos impagos desde mayo, paritarias adeudadas, nula información sobre el futuro de la empresa y temor por la pérdida de los puestos de trabajo. Desde el gremio calificaron la situación como de “máxima ilegalidad” y exigen una reunión urgente para revertir el vaciamiento.
Coviara fue durante décadas un emblema de orden: sin conflictos, sin afiliación sindical, con empleados vinculados a familias militares. Sin embargo, el ajuste brutal del gobierno de Javier Milei cambió todo. Hoy la empresa acumula una deuda superior a los $1.200 millones, no paga expensas ni sueldos, y está al borde del cierre.
El malestar no se limita a los trabajadores: dentro de las propias Fuerzas Armadas crece la bronca con Petri, a quien acusan de usar recursos del sistema de Defensa para hacer campaña en Mendoza. La situación detonó un conflicto inesperado, que rompe con el perfil tradicional de silencio y obediencia de estos sectores.
El modelo libertario que prometía eficiencia termina generando caos incluso en sus espacios más afines. Coviara es ahora símbolo de una gestión que ajusta sin gestionar y que empieza a perder apoyo incluso en sus propias filas.

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