Tafí Viejo sin agua: una ciudad en pleno siglo XXI con un servicio del siglo XIX

Tafí Viejo, Tucumán – Lo que parece increíble es, lamentablemente, real: en pleno 2025, cientos de familias de Tafí Viejo siguen viviendo sin acceso regular al agua corriente. Un problema que comenzó en la década de los 80 o antes quizás y que, lejos de resolverse, se ha profundizado con el tiempo. Hoy, el crecimiento demográfico de la ciudad contrasta brutalmente con un servicio de agua que no ha sido ampliado ni mejorado, dejando a vastos sectores a merced de la improvisación y la desidia estatal.

Desde la madrugada de este domingo, gran parte del centro y del norte de la Ciudad del Limón se encuentra sin una gota de agua. La explicación oficial, brindada por la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT), es la rotura de un caño maestro. Pero la respuesta no convence: no hay plazos claros, no se comunican soluciones concretas, y los reclamos vecinales caen, una vez más, en saco roto.

La bronca crece entre los vecinos. Las promesas de mejoras datan de gestiones pasadas, incluso desde los tiempos de la empresa Aguas del Aconquija –la firma francesa que precedió a la SAT– y nada ha cambiado desde entonces. Al contrario, Tafí Viejo ha crecido poblacionalmente, se han urbanizado nuevos barrios, pero el servicio no solo no se amplió, sino que sigue colapsando ante cualquier contingencia.

Los testimonios son contundentes: familias que no pueden higienizarse, escuelas sin agua para sus alumnos, comerciantes perjudicados, adultos mayores expuestos a condiciones insalubres. La situación fue especialmente crítica en la pandemia, cuando la necesidad de higiene era imperiosa y el agua brillaba por su ausencia. Hoy, el panorama no es distinto. En pleno invierno, ya se sufre la falta del recurso esencial. ¿Qué se puede esperar para el verano?

Además, crecen los interrogantes que la SAT no responde. ¿Qué pasó con los pozos que supuestamente se construyeron? ¿Por qué no hay un plan de contingencia real? ¿Dónde está el control del Estado? La opacidad es total, y la inacción institucional, evidente.

Mientras tanto, la SAT sigue prometiendo lo que no cumple. Los vecinos, cansados de la burocracia, comienzan a organizarse, exigen explicaciones urgentes y advierten que no van a quedarse de brazos cruzados. La paciencia se agotó.

“Parece que estamos en el siglo XIX”, repiten con ironía e impotencia muchos taficeños. Pero lo que está ocurriendo no es una broma: es una violación cotidiana del derecho humano más básico. Y ante eso, no se puede mirar para otro lado.

Check Also

Un pastor activa contactos reservados y agita versiones electorales para 2027

Un dirigente evangélico comenzó a desplegar una serie de movimientos discretos en Argentina que ya …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *