Viernes 27 de junio de 2025
Un video estremecedor volvió a poner en evidencia la dura realidad que atraviesan miles de familias argentinas. En las imágenes, que se viralizaron en redes sociales esta semana, se ve a Manuel Marcelo Herrera, un padre tucumano que sale a cartonear por las calles junto a sus dos pequeñas hijas, a quienes no puede dejar solas en su casa. Mientras su esposa lava ropa para aportar a la economía familiar, él empuja un carro cargado de cartones, donde también viajan las niñas entre frazadas y materiales reciclables.
La escena, registrada y difundida a través de Instagram, conmovió a miles de usuarios que rápidamente se volcaron a ayudar con donaciones. Sin embargo, más allá de la ola solidaria, la historia refleja una problemática mucho más profunda: el avance de la pobreza extrema en la provincia y en todo el país, marcada por la inflación y el recorte de programas sociales.
Según cifras recientes del INDEC, uno de cada cuatro niños en la Argentina no tiene garantizada su alimentación diaria. En Tucumán, el 40% de la población se encuentra por debajo de la línea de pobreza. La crisis económica, sumada al ajuste impulsado por el gobierno nacional, ha empujado a miles de familias a situaciones límite, con apenas dos comidas diarias y sin acceso a servicios básicos.
La historia de Manuel no es un caso aislado. Representa a una creciente porción de la población que, aún teniendo trabajo, ha caído por debajo del umbral de subsistencia. Las organizaciones sociales, la Iglesia y gobiernos provinciales alertan sobre el impacto devastador de las actuales políticas económicas en los sectores más vulnerables.
Mientras tanto, desde el Ejecutivo se insiste en reducir el rol del Estado, justificando los recortes bajo el argumento de que “no hay plata”. Pero la realidad muestra otro rostro: el de padres que luchan por alimentar a sus hijos, el de niños que duermen con hambre, y el de un país que asiste con dolor al deterioro de su tejido social.

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