Viernes 27 de junio de 2025
El asesinato de Wilson Abdala Zutara y Ariel Ledezma Salinas, ambos ciudadanos bolivianos con antecedentes por narcotráfico, ocurrido en mayo de 2024 en las afueras de Orán (Salta), vuelve a estar en el centro de la escena judicial y política. El caso, que parecía estancado, toma un nuevo impulso tras la intervención judicial en el municipio de Juan Bautista Alberdi, Tucumán, donde se detectaron graves irregularidades y posibles vínculos con redes narco.
Los cuerpos de las víctimas fueron encontrados en un paraje rural, con signos de tortura, atados con precintos y con disparos en la nuca. Todo apunta a una ejecución mafiosa en el marco de una transacción fallida relacionada con el narcotráfico. Según la investigación, Abdala y Ledezma habrían viajado desde Tarija, Bolivia, para cerrar un negocio con tres personas, entre ellas dos tucumanos con conexiones políticas.
Uno de los involucrados es Elvio Díaz, puntero político en Orán y referente deportivo, quien fue detenido poco después del hecho. A él se sumó Carlos “Kokoz” Rodríguez, colaborador cercano del ex secretario de Hacienda de Alberdi, José Roldán. Ambos se encuentran con prisión preventiva en Salta. Rodríguez, además, ya había sido vinculado a otras causas por narcotráfico y asociación ilícita, junto al ex intendente Luis “Pato” Campos, quien intentó desligarse públicamente de cualquier responsabilidad.
Los testimonios aportados por los acusados refuerzan las sospechas: Díaz admitió haber ofrecido una avioneta y terrenos en Alberdi a las víctimas, mientras que Rodríguez aseguró que el objetivo era conseguir fondos para el club Deportivo Marapa, presidido por Campos. Sin embargo, para los investigadores, hay indicios de que el municipio habría sido utilizado como plataforma para vuelos narcos y lavado de dinero.
Otro dato clave surgido en la causa es que Abdala Zutara habría intentado instalar un local comercial en San Miguel de Tucumán usando documentación falsa, lo que refuerza la hipótesis de una red delictiva transnacional con ramificaciones políticas.
Aunque en un primer momento la justicia salteña trató el caso como un conflicto vinculado al contrabando de divisas, los recientes escándalos por corrupción en Alberdi reavivaron el interés por el expediente y podrían abrir nuevas líneas de investigación.
El doble homicidio y sus derivaciones revelan una trama oscura en la que se mezclan narcotráfico, impunidad y política, en una región marcada por su vulnerabilidad institucional y cada vez más señalada como corredor clave para el crimen organizado en el norte argentino.

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