El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, lanzó duras críticas al Gobierno nacional y anticipó que participará el próximo lunes de una reunión clave en la Ciudad de Buenos Aires junto a otros 23 gobernadores de todo el país. El encuentro tendrá como objetivo principal abordar la compleja situación fiscal que atraviesan las provincias, marcada por la disminución de los recursos coparticipables, la caída del consumo y el freno en las actividades comerciales e industriales.
En declaraciones a la prensa, Jaldo señaló: “Vamos a llevar casos concretos de sectores productivos, industriales y comerciales que se están viendo obligados a cerrar, adelantar vacaciones o directamente despedir trabajadores. Hay un deterioro progresivo de la economía real, y eso repercute directamente en la vida cotidiana de miles de argentinos”.
El mandatario tucumano alertó sobre las consecuencias sociales que podría generar este escenario si no se toman decisiones urgentes desde la administración central: “Al ritmo que vamos, se avecina un costo social muy importante en la República Argentina. Es momento de reaccionar a tiempo. No hay margen para la indiferencia”.
Jaldo también reclamó una mayor apertura al diálogo por parte del Gobierno que encabeza el presidente Javier Milei, y recordó que siempre se ha mostrado dispuesto al consenso: “Desde el primer día me han considerado un gobernador dialoguista. Pero quiero dejar en claro que dialogo a favor de Tucumán. Cuando tocan lo que por derecho le corresponde a nuestra provincia, voy a defender con firmeza los intereses de todos los tucumanos”.
En ese sentido, sostuvo que no puede haber un país que avance con provincias postergadas: “A la Nación le tiene que ir bien, pero con las provincias incluidas. Que no pretenda el presidente Milei que al Gobierno nacional le vaya bien mientras a los 23 o 24 distritos del interior les va mal. Esa posibilidad no existe. En Argentina o nos va bien a todos, o nos va mal a todos. Esa es la verdad que el Gobierno nacional tiene que asumir”.
Por último, Jaldo remarcó que ninguna gestión puede sostenerse en soledad: “El Gobierno nacional tiene que entender que solo no va a poder gobernar. Necesita el acompañamiento de las provincias, del mismo modo en que nosotros necesitamos el respaldo de la Nación. Gobernar no es imponer: es construir en conjunto”.
La cumbre de gobernadores se perfila como un momento crucial en la relación entre las provincias y la Casa Rosada. Las expectativas están puestas en que se abra una instancia de negociación real que permita revertir el actual rumbo económico y fiscal, y evitar un mayor deterioro del tejido social en las distintas regiones del país.

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