El Gobierno maniobra contra reloj para evitar una multitudinaria marcha por Cristina

Lunes 16 de junio de 2025 – Redacción

Con creciente inquietud en la Casa Rosada, el oficialismo intenta contener la movilización que prepara el kirchnerismo para este miércoles, cuando Cristina Fernández de Kirchner debe presentarse en Comodoro Py. La convocatoria, que promete ser una de las más importantes de los últimos años, encendió las alarmas en el Gobierno por su potencial impacto político y social.

Frente a ese escenario, el asesor presidencial Santiago Caputo y el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio, iniciaron gestiones urgentes con miembros del Poder Judicial para lograr que se le conceda a la expresidenta la prisión domiciliaria este mismo martes. La intención es evitar su comparecencia pública, que podría ser el epicentro de una demostración de fuerza que incomoda al Ejecutivo.

“Esto se nos fue de las manos”, reconocen fuentes cercanas al Presidente, que admiten no haber previsto la reacción social ni el simbolismo que implica una posible detención de la exmandataria. La falta de control sobre la calle y la narrativa pública preocupa cada vez más al círculo de poder.

Por su parte, el kirchnerismo no da señales de retroceder. La senadora bonaerense Teresa García confirmó que la movilización se realizará de todos modos: “Estaremos con Cristina desde temprano, donde sea que esté. Hay que acompañarla con fuerza”, dijo este domingo.

La decisión sobre el modo de cumplimiento de la condena recae en el juez Jorge Gorini, pero deberá consensuarla con sus colegas Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso, quienes mantienen viejos resentimientos con el kirchnerismo. De hecho, en un primer momento, se analizaba no otorgar el beneficio de la domiciliaria.

Gorini, al tanto del clima de tensión, suspendió una licencia y permanece en el país con la intención de descomprimir la situación. Desde dentro del edificio de Comodoro Py, algunos magistrados admiten que crece el consenso para evitar un operativo de alto voltaje como el que marcó la detención de Amado Boudou.

La estrategia del Gobierno apunta a quitarle potencia simbólica a la protesta, pero el movimiento que rodea a Cristina ya dio señales de que no se dejará desalentar. La jornada del miércoles se perfila como clave en el clima político nacional.

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