Jueves 29 de mayo de 2025, – Bella Vista, Tucumán
La comunidad de Bella Vista vive momentos de tensión y desilusión luego de que 60 trabajadores del Ingenio Bella Vista fueran despedidos en las últimas horas. La medida, que afecta directamente a 60 familias, desató protestas en las inmediaciones de la planta, donde los manifestantes encendieron cubiertas y bloquearon los accesos en señal de rechazo y reclamo.
La noticia generó conmoción no solo por el impacto social y laboral, sino también por el contexto en el que se produjo: hace apenas unos días se había concretado la venta del sector industrial del ingenio a Salta Refrescos S.A., empresa embotelladora de Coca-Cola y subsidiaria de la multinacional mexicana Arca Continental, en una operación valuada en más de 31 millones de dólares. La adquisición había sido anunciada con bombos y platillos como una apuesta a la reactivación económica de la región y a la modernización de uno de los pilares históricos de la industria azucarera tucumana.
La intendenta de Bella Vista, Paula Quiles, había expresado públicamente su entusiasmo por la llegada de la firma internacional, asegurando que la operación no solo garantizaría la continuidad del ingenio, sino que impulsaría “innovación, empleo y desarrollo sostenible” para toda la ciudad. “Esta inversión significa más oportunidades para nuestros productores, más trabajo para nuestra gente y más movimiento económico para todo el departamento Leales”, afirmó Quiles durante el acto de presentación del nuevo plan empresarial.
El acuerdo incluía la transferencia de infraestructura, maquinaria y la absorción de aproximadamente 600 trabajadores, con un compromiso de abastecer 270.000 toneladas de caña por zafra entre 2025 y 2032. Además, Arca Continental se comprometió a fortalecer los procesos productivos con criterios de sustentabilidad ambiental y eficiencia energética. Sin embargo, la reciente ola de despidos contradice por completo ese panorama optimista y ha sembrado dudas sobre el verdadero rumbo de la reestructuración que propone la compañía.
Los despidos se dieron sin previo aviso y sin que se hayan brindado explicaciones claras, ni por parte de la empresa ni desde las autoridades provinciales. La falta de comunicación oficial agravó el malestar de los trabajadores, quienes acusan a la nueva gestión de aplicar políticas de ajuste bajo un discurso de modernización. “Nos prometieron futuro y nos dejaron en la calle”, expresó uno de los manifestantes durante la protesta. Las familias afectadas, acompañadas por sindicatos y vecinos, exigen la reincorporación inmediata del personal desvinculado y la apertura de una mesa de diálogo urgente.
El Ingenio Bella Vista, fundado en 1882, es una institución clave en la historia económica de Tucumán. No solo produce azúcar para consumo interno y exportación, sino también alcohol etílico utilizado en la industria farmacéutica y para la elaboración de biocombustibles. Con esta venta, Arca Continental —que ya opera el Ingenio Famaillá desde 2016— buscaba consolidar su liderazgo en el sector azucarero del NOA, posicionando a Tucumán como un polo productivo estratégico a nivel nacional.
Sin embargo, el conflicto laboral actual pone en jaque ese proyecto. En lugar de representar una nueva etapa de crecimiento, la llegada de la multinacional trajo consigo despidos, incertidumbre y protestas. La situación genera preocupación en toda la región, donde cientos de familias dependen directa o indirectamente del funcionamiento del ingenio.
Mientras el humo de las cubiertas arde en la entrada del predio como señal de resistencia, crecen las críticas al modelo empresarial adoptado y a la falta de transparencia en la toma de decisiones. La comunidad de Bella Vista espera respuestas concretas. Las promesas de inversión, desarrollo y empleo aún no se han materializado, y el miedo a nuevos recortes alimenta la desconfianza de una población que, hasta hace pocos días, había depositado su esperanza en un futuro mejor.

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