Martes 20 de mayo de 2025 – 06:15
El ingenio Ledesma, el mayor productor de azúcar de la Argentina y una de las empresas agroindustriales más emblemáticas del país, atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. En medio de una profunda crisis financiera, la firma anunció una serie de despidos masivos que ya afecta a cientos de trabajadores en la provincia de Jujuy, generando un fuerte rechazo por parte de los gremios y una creciente tensión social en la región.
El nuevo Gerente General del grupo, Diego Lerch, asumió la conducción de la empresa el pasado 28 de abril en reemplazo de Javier Goñi. Mientras que su antecesor había llevado adelante un ambicioso proceso de modernización y dinamización de la compañía, Lerch se encontró con una situación crítica: caída de la producción, desplome de las ventas, márgenes de rentabilidad en retroceso y una estructura que comenzó a ser ajustada drásticamente, incluso en sus niveles más altos de conducción.
Balance negativo y endeudamiento creciente
El último balance de Ledesma, correspondiente al período de nueve meses finalizado en febrero de 2025, reveló una fuerte contracción en sus ingresos, que cayeron de $784.579 millones a $557.064 millones en comparación con el mismo lapso del año anterior. La ganancia neta también mostró un deterioro alarmante: apenas $915,7 millones frente a los $114.000 millones registrados en 2024.
En paralelo, el pasivo total de la empresa creció significativamente, alcanzando los $356.638 millones, lo que representa un aumento de casi $104.000 millones. Según el informe presentado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), este deterioro se explica principalmente por la caída en las ventas y por los precios de sus productos, que no lograron compensar la suba de costos.
La empresa reconoció que «los precios de la mayoría de los productos comercializados no pudieron acompañar el alza de los costos» y detalló que el mercado del azúcar sigue sobreofertado, con ventas deprimidas y un consumo que no logra recuperarse.
Dificultades en varios frentes
Ledesma, con sede en Jujuy, emplea actualmente a unas 7.000 personas y cuenta con 40.000 hectáreas dedicadas al cultivo de caña de azúcar. Además del negocio azucarero, la empresa produce papel, alcohol, frutas, jugos y aceites. Sin embargo, tanto el segmento del azúcar como el del papel se encuentran en crisis.
En el área papelera, las condiciones del mercado se mantuvieron adversas durante el último año, con una demanda que sigue en baja y afecta los volúmenes comercializados. Solo el negocio de frutas, jugos y aceites parece mantenerse en pie, gracias a los buenos precios internacionales y a un rendimiento aceptable de los cultivos. No obstante, el optimismo es moderado, ya que los precios de ciertos productos agrícolas también comenzaron a bajar.
Ledesma proyecta una buena producción de azúcar para la próxima zafra, con la expectativa de colocar excedentes en el mercado internacional. Pero el contexto no es alentador: la apreciación del dólar en Argentina y la depreciación del real brasileño –moneda de referencia del principal exportador mundial de azúcar– juegan en contra de la competitividad de la firma jujeña.
Despidos, conflictos y denuncias gremiales
En este marco, la empresa inició una severa reestructuración que ya provocó el despido de 235 trabajadores en Jujuy. El Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (SOEAIL) denunció que los cesanteados no cobraron en su totalidad las liquidaciones correspondientes: solo habrían recibido el 60%.
El secretario general del gremio, Luciano Lezano, acusó a la empresa de la familia Blaquier de querer «abaratar costos» reemplazando a trabajadores con años de antigüedad por mano de obra contratada más barata. “La empresa miente cuando dice que está en crisis. Esto es una decisión política para eliminar derechos adquiridos y flexibilizar las condiciones laborales”, expresó Lezano.
El sindicalista también advirtió que Ledesma busca modificar el convenio firmado en 2016, que garantiza al menos 10 meses de trabajo por año para empleados con más de una década en la planta. La intención de la firma, según el gremio, es reducir esos contratos a 5 o 6 meses y cubrir el resto del año con contratistas.
Ante el fracaso de las instancias de conciliación convocadas por la Secretaría de Trabajo, el gremio inició un plan de lucha que incluye cortes de rutas, movilizaciones, asambleas, ollas populares y reparto de panfletos en distintas localidades de la provincia.
Un futuro incierto para el principal ingenio del país
Con un entorno económico complejo, una estructura productiva en revisión y fuertes cuestionamientos gremiales, el futuro inmediato de Ledesma se presenta cargado de incertidumbre. La empresa apuesta a una recuperación gradual de sus negocios, a través de mayores exportaciones y un monitoreo constante del clima, los precios de los commodities y la evolución del tipo de cambio.
Sin embargo, los conflictos internos, el descontento social y los números en rojo condicionan cualquier intento de estabilización. La crisis en Ledesma no solo sacude a una de las compañías históricas del norte argentino, sino que también reabre el debate sobre el modelo productivo y laboral en uno de los sectores más tradicionales del país.

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