Fuerte autocrítica en el peronismo tras las derrotas en Salta y Jujuy: tensión interna, críticas al kirchnerismo y dudas sobre una lista propia en Tucumán

Martes 13 de mayo de 2025, 09:06

Las elecciones provinciales del último domingo dejaron un escenario adverso para el peronismo, con cuatro derrotas consecutivas que encendieron las alarmas dentro del espacio. En particular, los resultados en Salta y Jujuy generaron una oleada de críticas internas, con fuertes cuestionamientos al rol de Cristina Fernández de Kirchner y al armado político que impulsó en ambas provincias. En paralelo, se reavivaron las tensiones con el gobernador bonaerense Axel Kicillof por el desdoblamiento de los comicios en su distrito y comenzaron a desdibujarse las posibilidades de que el kirchnerismo presente una lista propia en Tucumán.

Los números fueron elocuentes. En Salta, el Frente Justicialista obtuvo apenas un 6% de los votos, mientras que en Jujuy el espacio peronista alcanzó un magro 10%. En ambas jurisdicciones, el kirchnerismo intervino el Partido Justicialista local, pero las divisiones internas terminaron debilitando al espacio. En Salta, donde gobierna Gustavo Sáenz, la intervención estuvo a cargo de Sergio Berni y María Luz Alonso, y en Jujuy, bajo el gobierno radical de Carlos Sadir, el control partidario recayó en Gustavo Menéndez y Aníbal Fernández.

Un referente peronista sintetizó el malestar con una frase contundente: “6% en Salta y 10% en Jujuy. Está claro que chocamos la calesita”. La atomización de candidaturas y la falta de unidad facilitaron el ascenso de La Libertad Avanza, que logró quedarse con el segundo lugar en ambas provincias y desplazó a Unión por la Patria como principal fuerza opositora, de cara al ciclo electoral 2027.

El escenario fue similar en Chaco y San Luis. En tierras chaqueñas, el ex gobernador Jorge Capitanich alcanzó un 33%, once puntos por debajo de la lista del actual mandatario Leandro Zdero. Otro espacio peronista, conformado por intendentes disidentes, cosechó un porcentaje idéntico, lo que alimentó la autocrítica: “Si íbamos juntos, empatábamos. Nos recibimos de boludos”, expresó con resignación un legislador nacional.

En San Luis, el peronismo tampoco logró consolidarse. La propuesta encabezada por el ex mandatario Alberto Rodríguez Saá sumó 26 puntos, muy por debajo del frente que lideró Claudio Poggi, quien superó el 46%. La derrota fue asumida con mesura por el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, quien declaró: “No ha sido un día feliz para el peronismo”.

Desde la conducción del PJ nacional, con sede en la calle Matheu, justificaron las intervenciones partidarias y volvieron a cargar contra Kicillof por haber adelantado los comicios en la provincia de Buenos Aires para el 7 de septiembre. “No quedaba otra. Esos diputados y senadores son del Gobierno, no nuestros”, argumentaron fuentes cercanas a Cristina Kirchner, en referencia a legisladores de Salta y otras provincias que no responden directamente al espacio de la ex presidenta.

Sin embargo, hubo quienes cuestionaron la inconsistencia de la estrategia kirchnerista. “¿Y entonces por qué con Catamarca y Tucumán nos hacemos los boludos?”, planteó un dirigente crítico, aludiendo a que los diputados alineados con los gobernadores Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo también respaldan al oficialismo nacional. La respuesta, cargada de realismo político, fue lapidaria: “Porque (Lucía) Corpacci y (Juan) Manzur están con Cristina”.

En Tucumán, precisamente, las malas performances electorales en otras provincias afectaron las chances de que el kirchnerismo impulse una lista propia para competir contra el armado de Jaldo. La idea de disputar el liderazgo provincial dentro del peronismo comienza a diluirse frente al riesgo de repetir la experiencia fallida de Salta y Jujuy.

Mientras tanto, en el Instituto Patria siguen con preocupación el crecimiento del voto libertario en capitales y centros urbanos. “Lo de Salta capital puede repetirse en partes del conurbano bonaerense, en Mar del Plata, Bahía Blanca y Junín”, advirtieron. El descontento social, la baja participación electoral y la dispersión de fechas electorales también fueron señalados como factores que juegan en contra: “Al poner más fechas potenciamos el hastío de la sociedad”, admitieron.

En este clima de desconcierto, algunos referentes intentan mantener el optimismo y aferrarse a la posibilidad de una buena elección de Leandro Santoro en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, el saldo negativo de la jornada electoral ya dejó huella. “Tiene que servir para replantear muchas cosas. No queda otra que estar unidos y en septiembre y octubre movilizar todo para que los nuestros vayan a votar”, concluyeron desde el entorno del PJ, en un llamado a la reorganización urgente de un espacio que atraviesa uno de sus momentos más complejos.

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