Ciudad del Vaticano – Lunes 21 de abril de 2025, 08:46 hs
Una profunda conmoción recorre el mundo este lunes de Pascua: el Papa Francisco, líder de la Iglesia Católica y figura central del cristianismo contemporáneo, falleció a los 88 años en su residencia del Vaticano. El anuncio fue realizado oficialmente por el cardenal estadounidense Kevin Farrell, camerlengo de la Santa Sede, a las 7.35 de la mañana (hora local), desde la capilla de la Casa Santa Marta.
“Queridos hermanos y hermanas, con profundo dolor debo anunciar el fallecimiento de nuestro Santo Padre Francisco. A las 7.35 de esta mañana, el Obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre”, expresó Farrell, visiblemente afectado, acompañado por el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, y el arzobispo venezolano Edgar Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales de la Santa Sede.
Francisco, el primer papa latinoamericano y jesuita en ocupar el trono de Pedro, murió tras un deterioro progresivo de su salud en las últimas semanas. Según el parte oficial del Vaticano, el pontífice sufrió dos episodios agudos de insuficiencia respiratoria en las horas previas a su deceso, consecuencia de una fuerte acumulación de mucosidad endobronquial. Esta complicación se sumó a un cuadro que se agravaba desde febrero pasado, cuando fue internado con diagnóstico de neumonía bilateral.
Durante su internación, el Papa recibió asistencia respiratoria, transfusiones de sangre por anemia, y fue tratado por una infección polimicrobiana, además de sufrir una insuficiencia renal progresiva. A pesar de los esfuerzos médicos, el cuadro no pudo ser revertido.
Un pontificado marcado por la cercanía, la humildad y las reformas
Jorge Mario Bergoglio, nacido en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, fue elegido Papa el 13 de marzo de 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI. Desde el inicio de su pontificado, Francisco propuso una Iglesia “en salida”, más cercana a los pobres y alejada del poder. Se destacó por su estilo austero, su lucha contra los abusos, su impulso a las reformas internas del Vaticano y su incansable llamado al diálogo interreligioso, la paz y la justicia social.
Durante su papado, realizó más de 40 viajes internacionales, publicó importantes documentos pastorales, promovió sínodos y abrió espacios de discusión dentro de la Iglesia sobre temas antes considerados tabú. También se convirtió en una de las voces morales más influyentes del mundo en cuestiones como el cambio climático, la migración y la inequidad global.
Una vida atravesada por la fe y las dificultades de salud
Los problemas de salud acompañaron a Bergoglio desde joven. A los 21 años, una grave infección respiratoria obligó a extirparle parte de un pulmón. En años posteriores, sufrió de cálculos biliares, dolores lumbares, una afección cardíaca leve y problemas gastrointestinales.
En julio de 2021 fue operado por una diverticulitis que le demandó la extirpación de 33 centímetros del intestino grueso. En 2023 volvió al quirófano por una hernia abdominal, y en 2024 se le diagnosticó una bronquitis aguda. Desde 2022 se lo vio cada vez con más frecuencia en silla de ruedas, debido a un severo dolor en la rodilla derecha.
A pesar de esas dolencias, Francisco siguió ejerciendo su rol con firmeza y claridad hasta sus últimos días. “No creo que pueda seguir con el mismo ritmo de viajes que antes… quizás deba pensar en hacerme a un lado”, había confesado en 2022. Sin embargo, decidió continuar, convencido de que aún podía servir a la Iglesia y a sus fieles.
El inicio de una nueva etapa
Con el fallecimiento de Francisco, se abre oficialmente el período de sede vacante, durante el cual se suspende toda actividad de gobierno ordinario del Vaticano y comienza el proceso para la elección de su sucesor mediante un cónclave. El cardenal Farrell, en su rol de camerlengo, será el encargado de administrar interinamente los asuntos de la Iglesia y presidir el rito de certificación de la muerte, previsto para esta noche.
El legado de Francisco perdurará como uno de los más transformadores y humanistas del siglo XXI. Su voz seguirá resonando en millones de fieles que lo vieron como un pastor sencillo, comprometido y profundamente humano.

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