Milei redobla su ofensiva contra el periodismo y busca consolidar una narrativa oficial sin medios tradicionales


El presidente Javier Milei ha intensificado en los últimos días su ofensiva contra el periodismo profesional, dejando en claro que su intención no es solo confrontar con los medios sino, directamente, desmontar su legitimidad como actores clave en la democracia. La estrategia, lejos de ser impulsiva, está cuidadosamente planificada por su círculo más cercano.

Desde que asumió, Milei ha mantenido una relación de hostilidad con la prensa, a la que acusa sistemáticamente de «mentir», «operar» y «ensuciar su gestión». Sin embargo, los últimos episodios marcan un nuevo nivel de agresividad. Esta semana, el presidente utilizó sus redes sociales para insultar directamente a periodistas con nombre y apellido, entre ellos la columnista de La Nación, Florencia Donovan, y el editorialista Joaquín Morales Solá.

«Día de duelo para la basura del periodismo pautero», escribió Milei en su cuenta de X (ex Twitter), red que se ha convertido en su canal de comunicación favorito. «Les duele la falta de pauta, les duele el sobre», agregó, refiriéndose a la supuesta dependencia económica de los medios tradicionales del financiamiento estatal.

Estas expresiones encendieron las alarmas entre entidades periodísticas y sociales. La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) y el Club Político Argentino repudiaron los dichos del mandatario. “El Club Político expresa su preocupación ante los reiterados ataques del presidente de la Nación a diversos periodistas, a quienes acusa de sabotear su gestión”, señaló el organismo en un comunicado firmado por su presidenta, Graciela Fernández Meijide. Y agregó: “Estas acusaciones, provenientes de la máxima autoridad del país, sólo pueden entenderse como un intento de condicionar la libertad de expresión”.

Pero el conflicto trasciende lo declarativo. En los pasillos del poder reconocen que los embates del presidente contra el periodismo no son una reacción impulsiva, sino parte de una estrategia integral diseñada por su principal asesor en comunicación y operaciones, Santiago Caputo.

Según reveló el medio La Política Online, Caputo encargó en enero una megaencuesta que incluía una batería de preguntas orientadas a medir la confianza de la población en periodistas reconocidos, medios tradicionales, canales de televisión, redes sociales y plataformas de streaming. El estudio también incluía preguntas sobre la viabilidad de un modelo más autoritario de gobierno y el rechazo social hacia los actores del periodismo tradicional.

En esa misma línea, el gobierno viene trabajando para desplazar a los medios históricos como canales de comunicación entre el Estado y la ciudadanía, y en su lugar propone una nueva arquitectura mediática basada en plataformas afines y comunicadores militantes.

Un ejemplo claro de esta estrategia es la creciente participación de Milei en programas de streaming conducidos por influencers y comunicadores afines al ideario libertario. Este lunes, el presidente será entrevistado en el canal «Carajo», que conduce El Gordo Dan, uno de los referentes mediáticos del oficialismo y hombre de confianza de Santiago Caputo. Días atrás ya había participado en Neura, donde fue entrevistado durante casi cinco horas por Alejandro Fantino, en una emisión que evitó las preguntas incómodas.

“La idea es reemplazar por completo al periodismo tradicional. El sueño de Milei es que, cuando termine su mandato, la sociedad ya no se informe a través de los medios clásicos, sino por redes sociales y canales de streaming que defiendan ‘las ideas de la libertad’”, explicaron fuentes cercanas a la estrategia de comunicación oficial.

Incluso el portavoz presidencial, Manuel Adorni, ha mostrado signos de avanzar en esa dirección. En más de una ocasión insinuó que las preguntas en sus conferencias de prensa podrían ser realizadas no por periodistas acreditados sino por “la gente común desde sus casas”. Además, ha permitido el ingreso a la Casa Rosada de influencers y generadores de contenido afines al gobierno, siguiendo una fórmula similar a la que utilizó el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Milei, por su parte, refuerza esta visión con declaraciones cada vez más duras contra el periodismo. “Creo que la gente no odia lo suficiente a estos sicarios con credencial de supuestos periodistas. Si los conocieran mejor los odiarían aún mucho más que a los políticos”, lanzó en un mensaje que generó gran revuelo.

El desplazamiento del periodismo profesional como mediador entre el poder y la sociedad no solo abre un debate sobre los nuevos formatos de comunicación política, sino que pone en tensión el sistema democrático, que se sustenta en la existencia de una prensa libre, crítica y plural. El presidente Javier Milei, lejos de buscar una convivencia con los medios, parece decidido a dejar como legado una transformación profunda —y peligrosa— del ecosistema informativo argentino.


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