EE.UU. desestima crédito para la Argentina y presiona a Milei para cortar el swap con China

15 de abril de 2025

En una jornada de alto voltaje político y económico, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, mantuvo una reunión clave con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada. A pesar de las expectativas generadas por el propio gobierno argentino, el funcionario norteamericano desestimó la posibilidad de otorgar un préstamo bilateral y, en cambio, solicitó expresamente que se avance en el desarme del swap de monedas con China.

La llegada de Bessent a Buenos Aires había sido presentada como un respaldo contundente de la administración de Donald Trump, justo en un día marcado por una nueva devaluación del peso argentino, del 12%. Sin embargo, la falta de anuncios concretos dejó al descubierto una realidad muy distinta a la que se había promocionado desde el Ejecutivo. Lejos de un paquete de ayuda financiera, el enviado de Trump planteó exigencias que colocan a la Argentina en el centro de la disputa global entre Estados Unidos y China por la influencia en América Latina.

Uno de los pedidos más contundentes de Bessent fue el desmantelamiento del swap con China, un acuerdo de intercambio de divisas que representa una de las principales herramientas del Banco Central argentino para sostener reservas y garantizar liquidez en medio de la crisis. Esta solicitud no fue nueva: semanas atrás, el exdirector del BID y hombre cercano a Trump, Mauricio Claver-Carone, ya había advertido que Washington consideraba prioritario que Argentina se aleje de acuerdos financieros con el gigante asiático.

En declaraciones a la agencia Bloomberg, Bessent justificó la postura norteamericana al sostener que «a medida que esta administración mantenga su política económica inflexible, deberían eventualmente tener suficientes entradas de divisas para poder pagarlo». Y lanzó una advertencia directa: «Queremos evitar lo que ha sucedido en África, donde China firmó acuerdos rapaces, se adueñó de derechos sobre recursos minerales y endeudó a varios países con arreglos secretos».

La visita del funcionario estadounidense, que no fue acompañada por anuncios económicos ni compromisos concretos, sorprendió a diplomáticos y analistas. En ese contexto, muchos interpretan que el verdadero objetivo del viaje fue político y estratégico: reforzar la presión sobre el gobierno argentino para que se alinee de manera más decidida con la política exterior de Trump, que busca frenar el avance de China en la región.

Pese al revés financiero, desde el Departamento del Tesoro emitieron un comunicado formal en el que expresan «plena confianza en el liderazgo del presidente Milei para mantener el impulso económico positivo que atraviesa la Argentina».

Con esta visita, queda claro que el gobierno de Milei se enfrenta a una encrucijada: mientras busca apoyo financiero externo para sostener su programa de ajuste, también debe navegar la creciente tensión entre las dos principales potencias globales, que disputan su influencia sobre un país cada vez más expuesto a los vaivenes del tablero geopolítico mundial.

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