Derrumbe electoral en Santa Fe desata una feroz interna en La Libertad Avanza: Bullrich apunta contra Karina Milei

La pésima elección de La Libertad Avanza en Santa Fe, donde la lista encabezada por Nicolás Mayoraz no alcanzó ni siquiera los 15 puntos, desató un verdadero terremoto político dentro del espacio oficialista. Las consecuencias no se hicieron esperar: recriminaciones cruzadas, pases de factura y un claro intento del gobierno nacional por despegarse de un resultado que dejó expuestas las grietas internas.

Desde el propio búnker libertario santafesino, dirigentes denunciaron el abandono de la cúpula nacional durante la campaña: “No mandaron ni un mensaje”, fue la frase que circuló con resignación entre los militantes que intentaban procesar una derrota que nadie imaginaba de semejante magnitud. El saldo fue tan negativo que ni siquiera se logró retener una posición competitiva en la mayoría de los departamentos.

Sin embargo, hubo dos excepciones que trajeron algo de alivio: los triunfos de Juan Pedro Aleart en el departamento Rosario —donde derrotó al oficialista Ciro Seisas— y de Javier Meyer en Belgrano. Ambos candidatos contaron con el respaldo de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien, si bien fue obligada a mantener un bajo perfil y evitar adjudicarse públicamente las victorias, dejó trascender su descontento con la conducción de la campaña por parte de Karina Milei. “No sabe nada de política”, habría repetido con fastidio la ex candidata presidencial, en alusión directa a la hermana del presidente.

La interna libertaria venía gestándose desde el inicio de la campaña, cuando Karina rechazó un posible acuerdo con la mediática Amalia Granata, apostando a competir en soledad con el sello puro de La Libertad Avanza. La decisión generó ruido dentro del espacio y, con el correr de los días, la estrategia se mostró fallida. La candidatura de Nicolás Mayoraz, impulsada por Eduardo «Lule» Menem, no logró generar tracción y terminó siendo señalada como uno de los principales errores.

La soledad de Mayoraz fue tal que ni siquiera recibió respaldo institucional durante la jornada electoral: debió tomarse una selfie con su boleta para mostrar que había votado, un gesto que dejó en evidencia el abandono total al que fue sometido.

En paralelo, la situación interna se volvió insostenible. Romina Diez, diputada nacional y una de las figuras más cercanas a Karina Milei, cortó toda comunicación con Mayoraz y dejó entrever que no tuvo injerencia en el armado provincial. Según versiones cercanas a Casa Rosada, sus candidatos fueron desplazados para hacer lugar a los nombres sugeridos por otros sectores, como el que lidera Bullrich.

El clima enrarecido se potenció con las reacciones en redes sociales. Mientras los operadores digitales cercanos a Santiago Caputo —conocidos por su actividad bajo la coordinación del “Gordo Dan”— celebraban la performance de Granata y destacaban a figuras como Euge Rolón, optaban por el silencio absoluto respecto a Mayoraz y su lista, algo que no pasó desapercibido.

En off, algunos libertarios intentaban justificar el fracaso atribuyéndolo a la falta de campaña en el norte de la provincia. Pero lo cierto es que el derrumbe fue parejo en todo el territorio santafesino, con resultados muy por debajo de lo esperado.

El trasfondo de esta elección deja un mensaje claro: La Libertad Avanza enfrenta profundas tensiones internas que amenazan con erosionar su unidad. La falta de estrategia territorial, las decisiones unilaterales y las disputas de poder empiezan a pasar factura, y el resultado de Santa Fe podría ser solo el principio de una crisis política más amplia si no se encauzan las diferencias.

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