El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, enfrenta un escenario cada vez más complejo: a pesar de haber respaldado públicamente numerosas iniciativas del presidente Javier Milei, su provincia está sufriendo un fuerte ajuste en las transferencias nacionales. Según fuentes del Ejecutivo provincial, el gobierno nacional recortó en un 90% el envío de fondos durante los primeros dos meses de 2025, en comparación con el mismo período del año anterior. El dato, confirmado por un informe difundido en medios locales como El Esquiú y El Ancasti, generó alarma en la administración catamarqueña, que ve cómo se debilita su capacidad de maniobra ante un contexto económico adverso.
“Balcarce 50 no está mandando ni ATN ni un solo peso”, sostuvo un colaborador cercano al mandatario provincial. La denuncia se da en un marco de desconcierto generalizado dentro del gobierno de Jalil, que hasta ahora había sido uno de los principales aliados del oficialismo libertario en el interior del país. La decisión de la Casa Rosada de restringir casi por completo los giros discrecionales impacta de lleno en una provincia históricamente dependiente de los recursos nacionales.
La situación se agrava por la reciente caída de uno de los principales programas de incentivo al consumo local: One Shot, una tarjeta lanzada por el Banco Nación que ofrecía reintegros del 50% en compras realizadas en comercios adheridos, con un tope de hasta 80 mil pesos por operación. El programa, similar al exitoso Cuenta DNI implementado por Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, tuvo una gran recepción entre los catamarqueños, pero su sostenimiento se volvió inviable ante la falta de apoyo financiero del gobierno central.
Desde la oposición, sin embargo, ponen en duda la gravedad de los datos difundidos por el Ejecutivo provincial. El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) reveló que las transferencias automáticas a provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires crecieron en marzo un 17% real interanual. En el caso específico de Catamarca, la suba habría sido del 15%. “El problema no es la Nación, sino que se le descontroló el programa de reintegros y ahora necesita justificar el retiro”, apuntaron desde la UCR local, en referencia a One Shot.
Más allá del debate técnico, el trasfondo político también es espinoso. A lo largo de 2024 y principios de 2025, Jalil se mostró como uno de los gobernadores más colaborativos con la gestión de Milei. Sus cuatro diputados nacionales —Fernanda Ávila, Silvana Ginocchio, Dante López Rodríguez y Sebastián Nóblega— jugaron un rol clave para el oficialismo en el Congreso. Votaron a favor de artículos centrales del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), incluido en la discutida Ley Bases, y en varias oportunidades ayudaron a blindar vetos presidenciales, como el que bloqueó el aumento de las jubilaciones.
Incluso en el Senado, el representante catamarqueño Guillermo Andrada fue parte de un movimiento dentro del bloque peronista que buscó acercarse al oficialismo, acompañando en particular algunos puntos del RIGI pese a haber votado en contra de la ley en general.
La lealtad de Jalil al presidente libertario quedó nuevamente expuesta cuando, durante el debate por el veto a la ampliación presupuestaria para universidades, el gobernador pidió a la diputada Fernanda Ávila que no se presentara en el recinto para no votar en contra del Ejecutivo. Ávila acató la instrucción, pero asumió un fuerte costo político dentro del peronismo provincial.
Sin embargo, todo indica que ese vínculo con la Nación comienza a resquebrajarse. “Hasta ahora, Catamarca pudo aguantar por sus reservas, su bajo nivel de deuda y algunos fondos de inversión. Pero si esto sigue, no hay estructura que aguante”, reconoció un dirigente opositor que, pese a las diferencias políticas, elogió la administración financiera de Jalil.
Las tensiones también se expresan hacia adentro del peronismo. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner cuestionó duramente el apoyo de Jalil al DNU del FMI impulsado por Milei. “¿Vale entregar la dignidad por una mina de rodocrosita?”, ironizó la exmandataria en un mensaje con fuerte tono crítico hacia el gobernador catamarqueño.
Así, en medio del ajuste nacional, la interna peronista y un programa económico en crisis, el gobierno de Catamarca navega aguas turbulentas. La provincia que fue aliada silenciosa del oficialismo libertario ahora se enfrenta al desafío de sostener la gobernabilidad sin recursos frescos de la Nación. Y la pregunta que sobrevuela es clara: ¿hasta cuándo podrá Jalil sostener este equilibrio cada vez más frágil?

NAZKA DIGITAL