Tucumán, 28 de marzo de 2025 – A más de 200 días de las elecciones nacionales, el peronismo tucumano se encamina hacia una definición clave de su futuro político. El gobernador Osvaldo Jaldo ha convocado al Congreso del Partido Justicialista (PJ) para el próximo 4 de abril, con el objetivo de establecer alianzas, definir los mecanismos de selección de candidatos y medir la cohesión interna del espacio. Sin embargo, la cita también funcionará como un termómetro para evaluar la solidez del liderazgo de Jaldo frente a un sector disidente que aún no define si se alineará con el oficialismo o avanzará con una interna.
El evento cobra relevancia en un contexto de incertidumbre dentro del peronismo tucumano. Mientras Jaldo busca ordenar el partido y asegurar su control sobre las candidaturas, un grupo de dirigentes cercanos al kirchnerismo y al ala antimileísta analiza estrategias alternativas. Desde el jaldismo, sin embargo, confían en contar con el respaldo de al menos el 80% de los congresales y consejeros, lo que garantizaría una posición dominante en el encuentro.
El Congreso, una jugada estratégica del jaldismo
Para el oficialismo provincial, el Congreso es una instancia clave para fijar reglas claras en la previa electoral. “Es la máxima autoridad dentro de nuestro partido. Allí se tomarán decisiones sobre una posible interna y trabajaremos para que, en caso de que se produzca, no interfiera con las elecciones nacionales”, explicó el presidente subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla. Además, frente a los rumores de una posible intervención del PJ tucumano, desde el oficialismo aseguran que el partido está completamente normalizado y que no existen fundamentos para una intervención.
Aunque aún no se ha confirmado el lugar del Congreso, Monte Bello surge como una de las opciones más firmes, debido a su rol en reuniones partidarias previas. No obstante, otras locaciones también están siendo evaluadas.
El principal objetivo del encuentro será definir las alianzas electorales y fijar la fecha de una eventual interna, en caso de que las negociaciones no logren unificar al partido bajo un mismo liderazgo. Sin embargo, más allá de su función formal, el Congreso tiene un peso político determinante: busca presionar a los sectores disidentes a definir su postura frente a Jaldo.
La oposición interna evalúa su estrategia
Mientras el jaldismo avanza en su estrategia de consolidación, el sector opositor dentro del PJ aún no define una postura clara. En la vereda de enfrente se encuentran dirigentes como los senadores Juan Manzur y Sandra Mendoza, el diputado Pablo Yedlin y los legisladores Gabriel Yedlin, Christian Rodríguez y Javier Noguera, este último mencionado como posible candidato a diputado. Desde este espacio sostienen que, si no se logra un acuerdo, la mejor alternativa será definir la disputa en las urnas. “Esperamos que prime la unidad”, expresan fuentes cercanas al oficialismo provincial.
Sin embargo, desde el sector opositor consideran que la convocatoria anticipada del Congreso es una estrategia del gobernador para adelantar los tiempos y forzar definiciones. Algunos dirigentes interpretan que detrás de esta movida hay un intento de vaciar el partido, debilitando su capacidad de negociación a nivel nacional.
“El PJ es un partido nacional, y los candidatos que se elijan deben representar la voluntad del partido. No podemos permitir que se elijan postulantes que luego terminen compitiendo por fuera del espacio”, advierten desde el sector crítico.
Chahla y Cisneros: posturas divergentes ante la interna
En medio de esta disputa interna, la intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, intentó desmarcarse del conflicto y llamó a la unidad del peronismo. “Para mí, hay un solo peronismo; no tenemos que polarizar esto. Tenemos herramientas, como las internas, para resolver nuestras diferencias de manera democrática. Nosotros acompañaremos a quien gane las internas, como corresponde”, afirmó en declaraciones a la prensa.
Chahla también descartó de manera tajante la posibilidad de ser candidata testimonial. “De ninguna manera. Tampoco me lo ofrecerían porque tanto el gobernador como el vicegobernador me conocen bien: lo mío no es lo testimonial. Mi responsabilidad es gestionar el municipio, y esa es mi prioridad”, enfatizó.
Por su parte, el diputado Carlos Cisneros, un fuerte opositor al gobierno de Javier Milei, se mostró a favor de una interna para resolver las diferencias dentro del PJ. No obstante, insistió en la necesidad de priorizar la unidad y evitar fracturas que puedan debilitar al partido.
“Es bueno que todas las posiciones sean escuchadas y que los compañeros puedan expresarse libremente. La mejor forma de hacerlo es participando en una interna. Pero debemos ser cuidadosos con nuestras declaraciones y con la forma en que nos dirigimos a nuestros compañeros, porque luego hay diferencias que se tornan insalvables, como nos pasó en 2021”, advirtió.
Finalmente, Cisneros dejó en claro su postura política dentro del peronismo provincial y nacional: “Nunca fui kirchnerista”, sentenció.
Un Congreso que definirá el futuro del PJ tucumano
A medida que se acerca la fecha del Congreso, el PJ tucumano enfrenta una encrucijada política. Con un oficialismo que busca consolidar su liderazgo y una oposición interna que todavía no termina de definir su estrategia, el encuentro del 4 de abril será decisivo para el futuro del peronismo en la provincia.
La clave estará en si el sector disidente opta por un acuerdo que garantice la unidad del partido o si decide avanzar en una interna que podría profundizar la fractura. En cualquiera de los escenarios, el jaldismo buscará salir fortalecido y con el control del espacio peronista en Tucumán, con la mira puesta en las elecciones nacionales de octubre.

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