Miércoles 19 de marzo de 2025 – 17:06
En una decisión que genera divisiones y preocupaciones en distintos sectores, la Cámara de Diputados aprobó este miércoles el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) impulsado por el Gobierno, que allana el camino para un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Si bien desde el oficialismo se presenta como un paso clave para la estabilidad económica, la medida también despierta dudas sobre sus efectos a largo plazo, especialmente en relación con el endeudamiento y las condiciones que podría implicar.
El programa que se negocia con el FMI se enmarcaría en un Esquema de Facilidades Extendidas, con un período de gracia de 4 años y medio y un plazo de devolución de 10 años. Esto permitiría refinanciar U$S 13.900 millones en vencimientos de capital entre 2026 y 2029, pero no resuelve los pagos de intereses ni garantiza un alivio financiero inmediato. A su vez, persisten incertidumbres sobre el monto de dinero fresco que podría ingresar y el calendario de desembolsos.
Uno de los puntos más cuestionados es que este nuevo acuerdo, al igual que el anterior firmado en 2018, supone un compromiso que limitaría la autonomía del país en sus políticas económicas. Aunque el oficialismo argumenta que el entendimiento con el FMI permitirá ordenar las cuentas públicas y reducir la inflación, no está claro qué impacto tendrá en la actividad económica y en el nivel de vida de la población.
Desde algunos sectores advierten que la flexibilización del cepo cambiario, promovida por el Gobierno como un objetivo de este acuerdo, podría derivar en una mayor volatilidad financiera si no se cuentan con las reservas suficientes para sostener el proceso. Además, analistas advierten que la dependencia del FMI no garantiza una solución estructural y que Argentina podría volver a enfrentar dificultades si no logra un crecimiento sostenido.
Por otro lado, The Wall Street Journal señala que, aunque el ajuste no ha provocado grandes protestas hasta ahora, los bonos argentinos siguen operando en niveles bajos, reflejando la desconfianza del mercado en la capacidad del país para salir del ciclo de crisis.
A esto se suma el hecho de que el nuevo programa con el FMI incluiría U$S 12.000 millones, destinados mayormente a refinanciar la deuda de U$S 40.000 millones contraída durante la gestión de Mauricio Macri. Sin embargo, este monto no alcanzaría para respaldar plenamente una salida del control cambiario, lo que deja abierta la posibilidad de nuevas dificultades en el futuro.
En este contexto, la aprobación del DNU genera incertidumbre sobre los próximos pasos del Gobierno y sus implicancias para la economía. Mientras el oficialismo confía en que este acuerdo brindará estabilidad, sectores críticos advierten sobre el riesgo de seguir atados a los condicionamientos del FMI sin una estrategia clara de desarrollo y crecimiento.

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