El intendente de Tafí Viejo, Javier Noguera, tomó una decisión que sacude el tablero político de Tucumán: abandonó el acuerdo fiscal con la provincia, rompiendo una tradición que ha servido para centralizar el manejo de los recursos municipales en manos del gobierno provincial. Este movimiento no solo impacta en la gestión financiera de su municipio, sino que también abre un nuevo frente en la interna peronista de cara a las próximas elecciones.
Un quiebre con antecedentes y consecuencias
El sistema de reparto de fondos en Tucumán tiene raíces profundas. Desde finales de los años 90, el gobierno provincial retiene la coparticipación que corresponde a los municipios y, a cambio, se hace cargo del pago de los salarios municipales. Esta medida, implementada inicialmente para evitar el colapso financiero de varias intendencias, se convirtió con el tiempo en una herramienta de control político, asegurando la subordinación de los intendentes al poder central de la provincia.
Sin embargo, Noguera, quien maneja Tafí Viejo a través de su esposa, la intendenta Alejandra Rodríguez, decidió dar un paso que había evitado en otras oportunidades: no firmó el acuerdo con el gobernador Osvaldo Jaldo. Su salida del pacto, además de representar un desafío a la administración provincial, expone las tensiones internas dentro del peronismo tucumano.
El intendente sostiene que su municipio puede sostenerse con sus propios recursos y que, al salir del sistema, accederá a mayores fondos por coparticipación de manera directa. Sin embargo, desde el gobierno provincial advierten que Tafí Viejo tiene una deuda de 12 mil millones de pesos con la provincia, lo que podría generar complicaciones en su gestión financiera a mediano plazo.
Disputa por los fondos y acusaciones de favoritismo
Uno de los principales argumentos de Noguera para salir del pacto es la desigualdad en la distribución de los recursos provinciales. Según su entorno, Tafí Viejo recibe considerablemente menos fondos en comparación con otros municipios de similar tamaño y población, como Banda del Río Salí, que percibe hasta tres veces más dinero.
Esta diferencia, aseguran, responde a la influencia del ministro del Interior tucumano, Darío Monteros, exintendente de Banda del Río Salí y actual encargado del reparto de fondos a los municipios. Monteros, además, dejó el cargo en manos de su hijo, Gonzalo Monteros, fortaleciendo su control sobre los recursos provinciales.
Desde el oficialismo provincial, por su parte, defienden el esquema vigente, argumentando que garantiza el funcionamiento de los municipios y el pago de salarios. El propio Monteros recordó que antes de la implementación del pacto, algunas intendencias acumulaban deudas salariales de hasta seis meses con sus empleados.
Un movimiento con impacto electoral
La decisión de Noguera no solo es administrativa, sino que tiene una clara connotación política. El intendente, alineado con el exgobernador Juan Manzur y con acceso directo a Cristina Kirchner —a quien visitó recientemente junto al diputado Pablo Yedlin—, se posiciona como un posible candidato a diputado nacional en las próximas elecciones.
Este movimiento lo aleja del jaldismo y le permite construir su propio espacio dentro del peronismo tucumano, en un contexto en el que el control del sello del PJ en la provincia aún no está definido. Jaldo, por su parte, se mantiene como un aliado clave del presidente Javier Milei, pero la posibilidad de que el peronismo nacional intervenga el partido en Tucumán es una hipótesis que crece en los círculos políticos.
En este escenario, la incógnita es quién representará al oficialismo provincial en la contienda electoral. Aunque se menciona a Darío Monteros como posible candidato de Jaldo, su postulación podría ser meramente testimonial para no dejar su cargo en el ministerio del Interior. Quien sí tiene chances de encabezar la lista oficialista es el diputado Agustín «Tin» Fernández, exintendente de Aguilares.
Por otro lado, los libertarios también podrían presentar una lista propia en la provincia, encabezada por el vicejefe de gabinete, Lisandro Catalán, y la diputada Paula Omodeo.
Un peronismo fragmentado y en disputa
El año político en Tucumán comenzó con movimientos estratégicos que marcarán el rumbo de las elecciones. La renuncia de Sisto Terán, representante de la Casa de Tucumán en Buenos Aires y hasta hace poco aliado de Jaldo, fue otro indicio de la reconfiguración de fuerzas dentro del peronismo provincial.
En este contexto de fragmentación y disputa por el control del partido, la jugada de Noguera no solo desafía la estructura financiera de los municipios tucumanos, sino que también lo coloca en el centro de la interna peronista, en un enfrentamiento directo con el gobernador Jaldo y sus aliados. Con el cierre de listas en el horizonte, la batalla por el futuro del PJ tucumano está más abierta que nunca.
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