Cuadernos y chats revelan un esquema de contratos direccionados en la ANDIS por más de $48.000 millones

Una investigación judicial destapó un entramado de corrupción que habría operado durante casi dos años dentro de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), conducida por Diego Spagnuolo hasta su renuncia en agosto, tras la filtración de audios que mencionaban una presunta red de coimas. La evidencia que permitió reconstruir la maniobra —cuadernos manuscritos y teléfonos celulares— muestra un sistema de direccionamiento de contratos, sobreprecios y retornos por más de $48.000 millones.

El fiscal federal Franco Picardi, al solicitar la indagatoria de 15 ex funcionarios y empresarios, sostuvo que la ANDIS funcionó como “una estructura organizada de manipulación de contrataciones públicas”, utilizando el sistema informático SIIPFIS para simular transparencia mientras se restringía la competencia.

Según la fiscalía, el mecanismo consistía en armar compulsas de precios controladas, invitando siempre al mismo grupo reducido de droguerías: Profarma S.A., Génesis S.A., New Farma S.A. y Floresta S.A., empresas vinculadas —directa o indirectamente— a funcionarios y operadores de la agencia. Este esquema aseguraba adjudicaciones reiteradas y un mercado cerrado.

Con el circuito asegurado, las empresas —especialmente en el rubro medicamentos— habrían aplicado aumentos sostenidos de precios. El perjuicio total asciende a $48.783 millones. Génesis y Profarma concentraron más del 93% de los $30.337 millones adjudicados en licitaciones reducidas entre julio de 2024 y agosto de 2025. New Farma y Floresta sumaron más del 50% de las adjudicaciones en implantes auditivos y productos vinculados.

La justicia sostiene que no se trató de hechos aislados, sino de una organización estable, con roles definidos para mantener y ocultar el funcionamiento del esquema.


El papel clave de los cuadernos y los celulares

La estructura salió a la luz gracias al análisis del celular de Daniel Garbellini, ex colaborador de Spagnuolo, y de los cuadernos manuscritos de Miguel Ángel Calvete, un empresario ligado a distintas droguerías proveedoras de la ANDIS, entre ellas INDECOMM, Profusión y Profarma.

Pese a no ocupar cargos oficiales, Calvete mantenía contacto directo con Spagnuolo y Garbellini, intervenía en pagos, organizaba reuniones y, según el fiscal, daba instrucciones a operadores internos del organismo. Sus anotaciones detallan listas de empresas, contactos, montos, porcentajes y posibles distribuciones de retornos, así como seguimiento de pagos a distintas firmas del sector salud.

Durante un allanamiento el 9 de octubre de 2025, la justicia secuestró cuadernos con información precisa y un papel adherido en la cocina de Calvete donde figuraban empresas con las que mantenía fuerte vinculación.

Para Picardi, Calvete fue “el articulador central de la organización ilícita”, registrando contabilidad paralela de prestaciones PACBI y distribuciones de diferencias entre costos reales y precios finales.


Chats comprometedores

Los mensajes obtenidos del celular de Garbellini mostraron comunicaciones directas con Calvete, quien enviaba listados de pagos, porcentajes y empresas beneficiadas. Entre ellas: Ortopedia S.A., Cirugía Alemana Insumos Médicos, Profarma, Indecomm, Sagués, MED Latinoamérica y otras.

En uno de los intercambios, Calvete pidió revisar el caso de Profarma, a lo que Garbellini respondió que un pago por $1.621 millones ya estaba programado.

Los chats también revelaron la intervención de Pablo Atchabahian, actor externo a la ANDIS pero con capacidad de influir en decisiones y destrabar pagos, quien incluso habría solicitado incluir a determinadas droguerías en compulsas o frenar pagos a otras.


El viaje de Spagnuolo y un pago de $5 millones

Otro tramo de la investigación apunta a presuntos retornos para funcionarios. Según los chats analizados, Miguel Ángel Calvete y su pareja, Guadalupe Muñoz, habrían entregado $5 millones en efectivo a Spagnuolo para un viaje a Israel. En los mensajes, Calvete pide “cinco palos” y aclara que son para “el pelado que viaja”.

Chats posteriores entre Spagnuolo y Calvete coordinan cómo entregarle el dinero de forma discreta.


Un sistema aceitado y en funcionamiento

Los mensajes muestran además que Atchabahian tenía la capacidad de ordenar inclusión de proveedores en las compulsas, detener pagos y operar internamente pese a no formar parte de la estructura oficial. Tras hacerse públicos los audios de Spagnuolo, Atchabahian llamó a Garbellini durante más de 12 minutos, preocupado por que su rol se conociera en su empleo formal.

Para el fiscal Picardi, toda la evidencia —cuadernos, mensajes y registros de pagos— confirma la existencia de un mecanismo sistemático y sostenido de defraudación, instalado en la ANDIS y articulado entre funcionarios, proveedores y operadores externos.

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