Crisis silenciosa en la Justicia: 83 renuncias, cero designaciones y un Poder Judicial al borde del colapso

El sistema judicial argentino atraviesa una de las etapas más críticas de las últimas décadas. Desde que Javier Milei asumió la presidencia en 2023, un total de 83 magistrados nacionales y federales —entre jueces, fiscales y defensores— abandonaron sus cargos. La cifra, que crece mes a mes, no solo refleja un éxodo sin precedentes, sino también un escenario que amenaza con paralizar áreas sensibles del Poder Judicial.

Las renuncias se acumulan mientras las vacantes se multiplican, pero el dato más preocupante es que, en paralelo, no se concretó ninguna designación para cubrir esos puestos durante los últimos dos años. Ninguna. El sistema permanece virtualmente congelado, sin jueces titulares en numerosos juzgados y fiscalías, y con subrogancias que se estiran más allá de lo razonable.

A esta parálisis institucional se suma la fallida estrategia para cubrir los cargos más altos. El Gobierno impulsó por decreto las nominaciones de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para la Corte Suprema, pero ambas terminaron naufragando: Lijo no logró reunir el apoyo necesario en el Senado y García-Mansilla renunció antes de enfrentar la misma resistencia política. Así, la Corte continúa con su composición incompleta y la incertidumbre se agrava.

La falta de nombramientos no solo retrasa expedientes, sino que debilita la independencia judicial y abre espacio a un sistema de reemplazos precarios que depende de la discrecionalidad política. Especialistas advierten que, si esta situación se prolonga, habrá jurisdicciones enteras funcionando en una virtual emergencia administrativa.

Mientras tanto, la tensión entre el Ejecutivo y el Poder Judicial se hace cada vez más visible, y las consecuencias ya impactan en la ciudadanía: causas que no avanzan, sentencias postergadas y una sensación creciente de que el sistema está quedando a la deriva.

El deterioro continúa y, por ahora, no hay señales de que la crisis encuentre un freno. El Poder Judicial argentino, pieza clave para el equilibrio democrático, enfrenta un escenario en el que la falta de acción puede resultar tan dañina como las decisiones equivocadas.

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