29 de septiembre de 2025
Con la licencia de Osvaldo Jaldo para encarar la campaña como candidato a diputado nacional, la conducción institucional de la provincia quedó en manos de Sergio Mansilla, presidente subrogante de la Legislatura, quien desde el viernes ocupa formalmente la vicegobernación.
El dirigente aseguró que su objetivo será garantizar la estabilidad del Poder Legislativo y evitar sobresaltos en plena campaña. “Queremos que la transición sea lo menos traumática posible”, indicó, y adelantó que este jueves habrá sesión en el recinto. También destacó que mantiene un diálogo fluido con Miguel Acevedo, a cargo del Poder Ejecutivo, para coordinar las tareas sin que la coyuntura electoral interfiera en lo institucional.
En relación con las fuertes críticas opositoras hacia la postulación testimonial de Jaldo, Mansilla fue directo: “la gente ya sabe que Jaldo no va a asumir como diputado, pero también sabe que votándolo apoya a un proyecto provincial frente a un modelo nacional distinto”. Según el legislador, esa claridad en el electorado es lo que “incomoda” a los adversarios políticos.
Respecto a la estrategia electoral, Mansilla recordó que hace unos meses era impensada una lista unificada del oficialismo, pero que finalmente se concretó, integrando a los principales sectores del peronismo. Sus cálculos apuntan a que el PJ alcance entre el 45% y el 50% de los votos, lo que le permitiría quedarse con al menos dos de las cuatro bancas que se disputan. “No hay margen para divisiones; la figura del gobernador al frente de la lista es un incentivo extra para todo el justicialismo”, enfatizó.
Finalmente, el ex senador relativizó el peso que podría tener el presidente Javier Milei en el electorado tucumano. “Hace medio año parecía que su influencia podía ser determinante, pero los últimos tres meses modificaron ese escenario. Hoy lo que más peso tendrá es la presencia del gobernador encabezando la boleta oficialista”, concluyó

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